Desde Rusia sin amor y los juegos de los pantanos

Del ‘verano del amor’ al oscuro otoño IV. Desde Rusia sin amor y los juegos de los pantanos

Al complejo jaleo que estamos diseccionando en diversos artículos sobre lo que sucede en el verano (al respecto de la luz, el precio da electricidad, la excepción ibérica, la compensación del tope do gas), hay que unirle dos elementos que sacudieron el mercado eléctrico. Uno lleva mucho tiempo rondando por encima de toda Europa -el gas ruso- y el otro se repite desde hay meses en tiempos de la sequía, olas de calor y turismo hiperactivo. Pero vamos por partes:

A la vuelta del verano, la Unión Europea manifestó la inédita intención de modificar el mercado eléctrico comunitario. La excepción ibérica parece que, tal vez, dejará de ser excepción y de ser ibérica. En esa línea se manifestó Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, quien se mostró favorable a la intervención. Además, dio un paso más allá en referencia al pacto alcanzado en el seno del G-7 de marcar un “tope” al petróleo ruso. Von der Leyen aseguró que ese límite debería aplicarse en un futuro inmediato también al gas procedente de Rusia. Esta sucesión de anuncios intervencionistas provocó la reacción ya conocida de Moscú: el cierre del grifo del gas a Europa. El esperado y temido corte do suministro tuvo -e tendrá- un marcado impacto en el mercado eléctrico, sobre todo en la Europa más dependente del gas manejado por el monopolio de Gasprom.

y como jugaron con la hidroeléctrica?

Nos falta un punto por desarrollar en esta radiografía de lo que sucedió en los últimos meses con el precio de la luz: la conducta de las eléctricas que gestionan las centrales hidroeléctricas. Si volvemos a mirar los récords del verano, podemos tomar como referencia el caso del 30 de agosto. Ese día, el precio medio llegó a los 201,96 euros por MWh -a los que si les sumamos la ya explicada compensación al tope del gas y outros peajes, nos da la cifra señala al principio de esta serie de artículos: 459,4 euros-. Pero no fue el gas lo que empujó hasta este máximo, sino la hidráulica. De hecho, esto pudo ser una tónica general a lo largo del verano. Se calcula que la energía hidroeléctrica marcó el precio en el mercado mayorista en el 65% de las horas durante junio y julio, mientras que en agosto determinó el 59%.

En el caso de la hidroeléctrica, las compañías que gestionan los pantanos pueden ofertar la energía en el momento que consideren oportuno, teniendo en cuenta variables como el agua embalsada, la previsión de lluvias y la estimación del precio del costo da energía por horas. Las compañías, lo que supuestamente hicieron fue abrir la compuerta los instantes precisos para maximizar sus beneficios fijándose en el precio que iba marcando el ciclo combinado (es decir, el dependiente del gas) y ajustar su precio al inmediatamente anterior. De este modo, una energía renovable como es la hidroeléctrica con un recurso natural sin costes añadidos, con unas instalaciones amortizadas y construidas en gran medida polo iniciativa estatal, no ofertó la energía a un precio razonable según sus costes, sino que lo hizo aproximando el precio al del ciclo combinado. Así optimizaron los beneficios al mantener los precios lo más elevados posible.

Hacia un incierto inverno

En los artículos que venimos compartiendo en nuestra web analizamos estas claves,  algunas de las que de forma más importante influyeron con mayor impacto en el convulso asunto de la electricidad. Los costes energéticos marcaron récords históricos y los precios continuaron a subir mientras que la ciudadanía, a pesar de guerras, inflaciones y amenazas de recesiones continentales, quiso recuperar un verano normal tras dos años de restricciones pandémicas. Fue, en cierto modo, un nuevo “verano del amor” de desahogo, de desconexión y de normalidad. Ahora puede que ese verán anestesiado termine al ritmo de su Charles Manson particular: un otoño bien oscuro. Y quizás, un tanto maníaco.