Por que pagamos más en nuestra factura

La mayoría de los consumidores no entiende lo que pasa con sus facturas eléctricas, y se llevarían las manos a la cabeza si supieran que el precio de la energía en el mercado eléctrico se mantiene casi constante en los últimos años. En cambio, ellos vieron como pagaban casi el doble que hace unos seis años.

En este proceso se diferencian claramente dos fases. Una primera, localizada entre 2008 y 2013, en la que el precio de la energía en el mercado libre se mantuvo constante y los peajes regulados por el estado fueron hacia arriba, aumentando la factura.

La segunda fase va desde 2014 hasta hoy en día. Desde entonces los peajes están congelados, pero registraron un ligero aumento del precio de la energía en el mercado libre; y ocasionalmente también subidas pronunciadas, que tienen una fuerte repercusión mediática, pero que son sólo aisladas.

Como se puede ver, el quid de esta subida está en los llamados peajes de acceso, que suponen el 47% de la factura, después de impuestos.

Que son los peajes de acceso?

Los peajes de acceso son la parte de la factura eléctrica regulada por el estado, independientes por lo tanto del mercado. Este apartado va destinado a pagar principalmente los costes de acceso a la red eléctrica. O sea, el transporte de la energía hasta los puntos de consumo.

Pero además estos peajes sirven también para financiar otras cuestiones que no tienen una relación directa con el consumo, por ejemplo las primas a las instalaciones renovables, la moratoria nuclear, las subvenciones al carbón o para facilitar que los consumidores no peninsulares tengan un precio similar al nuestro.

El déficit tarifario

Otro asunto controvertido, relacionado con la subida del precio de la electricidad, es el déficit tarifario. Este se originó en base a los costes reconocidos por el estado a las compañías distribuidoras desde la liberalización del sector(1997), que combinado con la toma de decisiones por parte del gobierno, como la adoptada siendo ministro Rodrigo Rato, quien estableció que la luz no debería subir por encima del precio del IPC, motivaron una deuda con las compañías eléctricas.

Entre los años 2005 y 2009, la subida del petróleo provoca que se tripliquen los gastos de producción de electricidad. Esto derivó en el aumento de una deuda, que posteriormente siguió creciendo aunque los costes de producción en los últimos años se estabilizaron. Pero los intereses siguieron engordando los números rojos.